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Proyecto Pescares

El pez emblema de los mares canarios

27 diciembre, 2019

Tras la última visita del equipo de Pescares a la Reserva Marina de Interés Pesquero de Punta de la Restinga-Mar de las Calmas, tenemos en nuestras manos datos, vídeos e imágenes sobre las aguas de la zona y costumbres que en ellas se desarrollan. Hace algunos días, escribimos sobre dos artes de pesca poco conocidos fuera de la zona. Hoy hablamos de viejas.

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La vieja, Sparisoma (Euscarus) cretense, es uno de los peces más conocidos de las Islas Canarias.

Los adultos habitan fondos rocosos con algas y rocosos-arenosos, mientras que los individuos más pequeños suelen situarse entre algas y sebadales dónde buscan refugio y alimento.

Es habitual observarlas arrancando trozos de algas cespitosas y calcáreas que, junto con los otros invertebrados que se encuentran entre ellas, constituyen su alimento. Para esta tarea utilizan sus dientes soldados, que conforman dos placas como un pico de loro.

Los machos son de color gris o gris pardo con una mancha negra a ambos lados del cuerpo detrás de la cabeza y las hembras poseen una coloración muy llamativa en la que predomina el rojo sobre el gris y el amarillo. Se pueden ver también hembras en las que el patrón típico de coloración se encuentra enmascarado, teniendo tonos verdosos, blanquecinos, etc. estos ejemplares reciben el nombre de viejas meladas. Los individuos de talla muy pequeña poseen diferentes coloraciones en función del hábitat en que se encuentran, intentando así pasar desapercibidos.

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Normalmente miden entre 20 y 30 cm, aunque existen referencias de ejemplares cercanos a los 70 cm de longitud. Los machos alcanzan tallas superiores a las hembras. En algunas zonas de las islas se utiliza el nombre de viejas loras para referirse a los individuos de cuerpo más rechoncho.

Aunque a veces se pueden observar ejemplares de gran tamaño en solitario, las viejas viajan normalmente en grupos formados por ejemplares de diferente sexo y talla. Estos pueden llegar a superar el centenar de ejemplares.

Las viejas son muy prolíficas, ya que el número de huevos puestos por hembra es muy superior al de otras especies bentónicas. Realiza, además, varios desoves al año, abarcando el periodo de puesta desde finales de junio a octubre.